31 may. 2012

Asturias en bici


Por donde antiguamente pasaba el tren minero que recorría el Valle del Trubia, ahora transcurren varias sendas que invitan al disfrute tranquilo de la caminata y la evasión en medio de la más auténtica naturaleza. 
Hablamos de la Senda Verde que recorre los tramos de Oviedo-Fuso de la Reina, Fuso-Tuñón y Senda del Oso (desde Tuñón hasta Teverga o Quirós).
En su totalidad, el trayecto nos permite recorrer cerca de 50 kilómetros, desde Oviedo (Parque de Invierno) hasta Quirós o Teverga, sin necesidad de salir o cruzar carretera alguna y, por lo tanto, sin abandonar el entorno natural. ¡Todo un lujo!
Nos hallamos ante un recorrido idóneo e inmejorable para hacerlo en bicicleta, sin mayores desniveles que exijan un gran esfuerzo y perfectamente señalizado.


Aquí dejo mi experiencia, haciendo Oviedo-Teverga en bicicleta:
Salimos temprano del Parque de Invierno (Oviedo) a través de una senda verde rodeada de vegetación y muy bien señalizada para los usuarios, ya sean ciclistas o caminantes. Llegamos pronto a La Manjoya (antigua estación del ferrocarril, por donde discurre la senda) y enseguida dejamos atrás este pequeño núcleo para internarnos en una serie de túneles que nos permiten evitar la barrera de roquedales calizos que se alzan a orillas del río Nalón.
Cuando llevamos unos seis kilómetros de marcha, nos encontramos, a nuestra derecha, el campo municipal de golf de Oviedo, en Las Caldas. Este enclave, Las Caldas, y sus inigualables alrededores, merecerían por sí solo una visita en exclusiva, dado su interés paisajístico, arquitectónico, histórico, gastronómico, termal u hotelero, en un entorno ciertamente privilegiado.

Ya en la senda de Fuso de la Reina-Tuñón, pasamos el puente que cruza el río y nos disponemos a afrontar los siguientes 18 kilómetros, dejando atrás pequeñas huertas para el autoconsumo, tan características en Asturias, y aldeas, caseríos, hórreos y viviendas diseminadas, ya sea en las vegas, las riberas o en las lomas de las pequeñas y viejas montañas características de esta zona central asturiana.
Ahora vamos en paralelo al Nalón, entre sombras y una vegetación más espesa que invita a la evocación de románticas sensaciones fuera del tiempo. Se respira una humedad vivificante mezclada con el fuerte olor resinoso de la madera arbórea. En fin, tenemos a un lado el río y al otro los helechos coronados por el sotobosque.
Llegamos a Trubia (todavía en el municipio de Oviedo) y en este punto decidimos continuar por el margen izquierdo del río, dado que el trazado que se anuncia se ve, momentáneamente, interrumpido por los destrozos ocasionados por las recientes lluvias sobre el puente que habríamos de cruzar.
Pronto nos encontramos en Tuñón, donde hay un área recreativa que nos permite tomar un relajado respiro ante de enfilar la conocida como Senda del Oso, que empieza aquí.
La Senda del Oso es un tramo de unos 24 kilómetros con un final bifurcado, en dirección a San Martín (Teverga) o Bárzana (Quirós).
pedaleando la Senda del Oso:
Vamos dejando atrás pequeños puentes, áreas de descanso, aldeas típicas asturianas y el famoso cercado osero, donde viven a sus anchas los ya famosos osos pardos Paca, Tola y Furaco. No es difícil ver a los plantígrados y recibir toda la información acerca de estos animales en la Casa del Oso, ubicada en el pueblo de Proaza.
Paca, Tola y Furaco:


En Proaza reponemos fuerzas y emprendemos de nuevo la marcha a través de impresionantes desfiladeros. Vamos ganando altura hasta llegar a San Martín, la capital del municipio de Teverga.

Así es el camino:


Ya en San Martín, final de nuestra marcha ciclista, nos dirigimos al Hotel Rural Balcón de Agüera donde nos alojaremos. Conviene resaltar que se trata de la mejor opción para aquellos que viajen con perro, ya que admiten animales.
Nos recibe Yolanda, la propietaria del hotel, con la amabilidad y simpatía de siempre. Antes que nada, nos indica un lugar seguro para dejar nuestras bicicletas.
Una vez instalados, una buena ducha nos reconforta y nos predispone a disfrutar sosegadamente del entorno y sus valores inherentes. Uno de esos valores, en esta zona de Asturias, es la gastronomía, así que nos dirigimos hambrientos al Restaurante Aladino, a escasos 100 metros del hotel y también propiedad de Yolanda.
Si Asturias es rica por la calidad y bondad de sus paisajes y sus gentes, no lo es menos por su gastronomía. Inolvidable la cena que Yolanda nos tenía preparada. Embutidos caseros, paletilla de cabrito, excelentes postres típicos de la zona… 
No hay mejor modo de recuperar fuerzas y de disfrutar Asturias. Sin la menor objeción, el Restaurante Aladino es un sitio para recomendar con total garantía de éxito.

Inolvidable fin de semana. Tan solo nos quedaba entregarnos al placer del descanso y el sosiego y prepararnos para el camino de vuelta al día siguiente.
Una experiencia que recomiendo a todos.

1 comentario:

  1. Yo también he hecho la ruta del oso y he comido en el restaurante Aladino y ambas cosas totalmente aconsejables.

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